Una historia de vida apasionante

Para cerrar el 2016 Montreal Sourit ha seleccionado para ustedes una noticia inspiradora. Nuestra entrevistada Reina Victoria Vega Vega,  una mujer colombo-canadiense que ha realizado un fascinante viaje por el sendero académico e implicación en la vida comunitaria en Montreal. Buena lectura

Orgullo colombiano en Montreal

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Mi nombre es Reina Victoria VEGA VEGA. La mayor parte de mi vida la he vivido en Bogotá – Colombia, hija de José Fermín Vega (fallecido) y Visitación Vega. Ocupo el cuarto lugar entre seis hermanos, cinco mujeres y un hombre. De mis primeros cinco años de vida recuerdo el tiempo que compartía jugando con mis primos ya que vivíamos muy cerca, también recuerdo que mi madre me enseñaba a leer y a escribir en casa, solo iba a la escuela de visita, en donde mi madrina de bautizo era la profesora. Mi educación primaria fue normal, siempre fui muy responsable y dedicada a mis estudios, y yo diría que un poco tímida. En la secundaria cursé hasta cuarto de bachillerato en el Colegio María Auxiliadora en Bogotá. Durante este tiempo fui muy activa, pues participaba en todas las actividades culturales del colegio, formaba parte de la coral y del grupo de danzas, entre otros y siempre me destaqué en la clase de educación física, yo formaba parte del equipo de baloncesto y siempre fui la primera en las pruebas de maratón realizadas durante la semana cultural del colegio. Posteriormente fui dos años a la Normal Superior donde me gradué como profesora, una de las profesiones que quise realizar en mi vida. En la Normal la influencia del profesor del área de sociales me condujo a inclinarme por esta rama del saber, las ciencias sociales. Creo que este profesor influyo mucho en esta cohorte de estudiantes, éramos muy rebeldes y críticos, él nos apoyaba en todo, de ahí surgieron varios líderes y posteriores dirigentes de la Federación de profesores del Distrito en Bogotá.

Al finalizar la secundaria me presente a la Universidad Nacional de Colombia y fui aceptada en el programa de Ciencias Sociales, con la suerte de que mi amiga Stella Gutiérrez, también fue aceptada, con ella hemos mantenido una amistad desde la época de la Normal. Mi paso por la Universidad Nacional, fue una de las mejores épocas de mi vida, la academia y el cumplimiento con mis deberes académicos siempre fueron prioritarios. Como complemento, la universidad me ofreció un sinnúmero de actividades a las cuales asistía asiduamente: conferencias, talleres, conciertos de diversa índole, exposiciones, etc. Durante esta época también practique el alpinismo; el contacto con la naturaleza siempre fue una de mis inclinaciones. Igualmente era inevitable la participación en los mítines, muy frecuentes, así como la intervención de la fuerza pública al interior de la universidad. Los dos últimos años de la licenciatura debíamos especializarnos en una rama del saber de las ciencias sociales, yo me incliné por la geografía. Me fascinaban las prácticas de campo que se programaban cada semestre. La universidad me permitió de recorrer y descubrir gran parte de la geografía de mi país, práctica que continué haciendo posteriormente ampliando las excursiones a otros ámbitos de las fronteras nacionales, en viajes por varios países de América en varias oportunidades. Siempre me ha gustado viajar, compartir con personas de otras culturas y aprender nuevas cosas. En fin, el paso por la Universidad Nacional de Colombia fue fundamental en mi vida, allí adquirí muchos conocimientos que me permitieron crecer como persona e influyeron en mi formación y mi vida profesional, de esta universidad guardo gratos recuerdos. Tuve muchos amigos de diferentes facultades en la universidad, con quienes compartimos muchos espacios y momentos, realmente fueron tiempos inolvidables!

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Culminada la universidad, el cambio fue brusco, comencé a trabajar en doble jornada, diurna y nocturna, como profesora a nivel de la secundaria, era pesado pues debía preparar clases para varios niveles del bachillerato de dos y a veces tres asignaturas.

Nunca perdí de vista continuar con mi formación. Fue así que decidí inscribirme para seguir la maestría en Geografía en la Escuela de Postgrados en Geografía (EPG), que se ofrecía en convenio entre la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia con sede en la ciudad de Bogotá y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (UPTC-IGAC). Al ser aceptada, debí renunciar a la jornada diurna de mi trabajo, pues los estudios de maestría eran de tiempo completo en jornada diurna y seguí trabajando en la nocturna para pagarme mis estudios y colaborar con algunos gastos de mi familia.

Diariamente salía de mi casa muy temprano en la mañana para ir a la universidad y regresaba muy tarde en la noche al culminar la jornada nocturna del colegio donde trabajaba. Pero mi jornada continuaba muchas veces hasta las horas de la madrugada, pues debía leer muchos documentos, preparar informes para poder cumplir con mis estudios de la maestría que eran bastante exigentes, además de la preparación de las clases de mis estudiantes. Por el periodo de la maestría desaparecí de mi círculo de amigos, pues no disponía de tiempo para la vida social. La realización de la maestría fue un gran reto. Gracias a Dios los resultados fueron satisfactorios. En mi tesis abordé, desde la perspectiva de la geografía humana y de la geografía de la recreación “El Flujo de recreacionistas hacia los parques en la ciudad de Bogotá”. En total doce parques fueron estudiados. A la tesis se le otorgó la mención “Meritoria”.

Culminada la maestría, pase a trabajar en un colegio campestre de alta categoría donde mis alumnos eran los hijos de personas de estatus privilegiado a nivel socio-económico y político (hijos de magistrados y destacados empresarios, entre otros). Paralelamente dictaba cátedra en la facultad de educación en la universidad Libre de Colombia. En 1997 participe en un concurso docente en una universidad del Estado en la Costa norte de Colombia, que requería docentes en el Departamento de Humanidades de la facultad de Educación, en el cual fui seleccionada. Allí comencé a laborar ese mismo año.

Durante este tiempo la situación que se vivía al interior de las universidades oficiales del país en particular era bastante traumática. La intervención en el interior del alma mater por parte de los paramilitares pertenecientes a las autodefensas unidas de Córdoba y Uraba (AUCU), y las amenazas a estudiantes, trabajadores y docentes eran frecuentes. En el periodo que allí laboré se produjo al menos una docena de asesinatos, de miembros de la comunidad universitaria. El terror y el miedo se apoderaron de la universidad y varios colegas incluyéndome yo fuimos amenazados. En mi caso, yo impartía las cátedras de geografía y los seminarios de investigación a estudiantes de último semestre en la fase de trabajo de grado para obtener el título como docentes de secundaria. La situación fue tan tensa que varios estudiantes, trabajadores y profesores entre ellos yo, tuvieron que desplazarse e incluso partir al exilio.

En esa época, ser profesor o estudiante de ciencias sociales en esa universidad era motivo para ser considerado de izquierda o portador de un pensamiento que no compaginaba con la visión de la sociedad de los actores dominantes en la vida pública de la región. El mandato de las organizaciones paramilitares; brazo armado de la extrema derecha regional era exterminar a este tipo de personas. Varios de mis alumnos fueron asesinados y cada vez que mi teléfono sonaba tenía miedo de contestarlo, pues las llamadas casi siempre me anunciaban el asesinato de uno de ellos. Otros de mis estudiantes por miedo abandonaron la universidad, en ocasiones me desplace fuera de la ciudad para escuchar el resultado de sus trabajos de grado pues tenían miedo de regresar a la universidad. Reconstruir los hechos hoy me genera pánico y más de una ocasión cuando he tenido que hablar del tema no puedo contener las lágrimas. En aquel momento, yo no medí realmente las dimensiones de la problemática y paradójicamente no me producía la angustia que hoy me produce recordar los hechos.

Nunca pensé salir de mi país con fines diferentes a ir de turismo como lo había hecho hasta ese momento, pero las condiciones que someramente enuncie anteriormente me obligaron a solicitar refugio, y fue este país, Canadá, quien me lo concedió. Mi salida implico la perdida de mi trabajo y el estatus como docente universitaria y demás garantías de estabilidad laboral adquirida; además del hecho de alejarme de mi familia, mis amigos y todo lo que giraba alrededor de mi vida.

Sin embargo doy gracias a Canadá que me abrió las puertas y me ha permitido vivir en paz y tranquilidad. Inicialmente llegué a la ciudad de Sherbrooke, lugar que me fue asignado por el gobierno canadiense y donde viví entre los años 2003 y 2006.

Mi proceso de adaptación no fue fácil, como no lo es para cualquier persona que tiene que dejar su país por causas ajenas a su voluntad. Además de extrañar a mi familia y todo lo que dejé en Colombia, extrañaba terriblemente la comida, la comida de aquí me parecía simple, no le encontraba el gusto y el sabor de la comida de mi país. Para la época, eran muy limitados los productos importados de los países tropicales, fue duro, pero con el tiempo me fui adaptando. En cuanto al frio del invierno fue soportable, aunque es un periodo largo, la vida no se detiene, todo sigue su curso. Indudablemente el comienzo con el aprendizaje de la lengua, el francés, fue duro, sobre todo porque viniendo de desempeñarme como profesora universitaria en mi país, aquí debí empezar de cero, el desconocimiento de la lengua, me hacía sentir analfabeta y aceptarlo no fue fácil. Sobreponerme a esta barrera fue un reto de más en mi vida. Sin embargo siempre me he caracterizado por ser una persona persistente, cuando me propongo una meta, hago todo por posible para alcanzarla.

La idea de realizar estudios doctorales siempre estuvo en mi mente. Cuando estaba en Colombia pensé en la posibilidad de ir a Europa, pero las circunstancias que me acompañaron, me condujeron a que ese sueño se realizara aquí, en Canadá. El programa de doctorado que más me llamo la atención lo ofrecía la universidad de Quebec en Montreal, «Doctorado en Estudios urbanos», fue el motivo por el cual en 2006 nos mudamos con mi esposo a vivir en esta ciudad. Inicialmente debí avanzar en el proceso de aprendizaje de la lengua para luego ingresar a la universidad. De manera circunstancial, tuve contacto con el profesor Juan-Luis Klein, profesor del Departamento de Geografía en L’Université du Québec à Montréal (UQAM), y Director del Centre de recherche sur les innovations sociales (CRISES), quien acepto ser mi director de tesis.

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Las dificultades académicas que he tenido que superar han sido muchas, realizar un doctorado es altamente exigente, requiere de mucho coraje, disciplina y dedicación. En mi caso doblemente, pues estudiar en una lengua que no es mi lengua materna, me implicó un gran esfuerzo y persistencia. Gracias a Dios que me iluminó, me dio la fe, la esperanza y muchos deseos de seguir adelante. Durante este proceso, las dificultades se convirtieron en retos. Pienso que he sido grandemente bendecida, al inicio del doctorado, para mí fue un honor el haber sido ganadora de la beca de excelencia, beca que la universidad otorga a estudiantes con perfil académico destacado, fue maravilloso. En realidad no lo había ni imaginado. Eso fue para mí un gran privilegio. El siguiente reto fue el de mantenerme para que la beca fuese renovada, pues la universidad la otorga únicamente en tres ocasiones a la misma persona, siempre y cuando esta reúna las exigencias requeridas, gracias a Dios lo logré, eso representa una de mis grandes satisfacciones. Durante el periodo de los estudios doctorales tuve la oportunidad de participar en innovadores e interesantes proyectos. Mi tesis doctoral se inscribió en un proyecto más general financiado por el Conseil des recherches en sciences humaines du Canada (CRSH).  Título del financiamiento: Le développement économique communautaire et la cohésion socio-territoriale à Montréal. El proyecto formó parte del programa de trabajo del Centre de recherche sur les innovations sociales (CRISES), un centro de excelencia financiado por el Fonds de recherche du Québec-Société et Culture. Con este centro de investigación del que continuo siendo parte, los lazos que me unen son fuertes y pienso que van a permanecer en el transcurso de mí vida. Tengo que agradecer al doctor Juan-Luis Klein, un hombre que ha dedicado su vida a la investigación y quien ha hecho grandes aportes al avance de la ciencia, y a su equipo de trabajo, por contribuir a mi realización. Sin duda cada experiencia vivida me ha permitido crecer, no solo a nivel profesional sino como ser humano. El paso por el doctorado me permitió conocer colegas de diferentes nacionalidades y culturas y compartir con ellos. Han sido muchas las vivencias y los conocimientos adquiridos, que podría continuar relatando.

Los años que he dedicado a estudiar, creo que perdí la cuenta… gran parte de mi vida 20 y tantos, nunca terminamos, siempre hay algo más por aprender y nunca es tarde para hacerlo.

Si me he sentido discriminada como mujer y como latina, que podría decir… la inserción para un inmigrante en un país como Canadá no es fácil. Son otros valores, que en mi caso son cercanos a los míos, otra cultura, otra lengua, y hábitos de vida y costumbres diferentes. Todo toma tiempo, pero por más de que lo intentemos, nuestras raíces están presentes, añoramos lo nuestro, nuestra tierra, nuestras raíces, etc. En mi caso siempre me mantengo informada de lo que pasa en mi país y desde la distancia vivo lo que allí acontece. De diferentes maneras mantengo vínculos con mi familia y algunos pocos amigos del pasado que me quedan.

En Colombia mi esposo y yo ejercimos la profesión de la docencia en la misma área, conocemos de cerca la problemática social, la analizamos y cada uno es a su vez crítico del otro. Durante nuestra estadía en este país, esto nos ha ayudado a crecer y a superarnos, el apoyo y el fortalecimiento en este sentido es mutuo.

Después del tercer mes de nuestra llegada a este país nos involucramos en la vida comunitaria. Fuimos llamados a participar en la resolución de une serie de conflictos por los que atravesaba en el momento la comunidad de origen colombiano, que residía en la ciudad de Sherbrooke.

Entre 1997 y el 2007 de Colombia salió un número considerable de personas por diversas razones. El país estaba fuertemente polarizado y las personas trasladaban los conflictos que se vivían en Colombia a los lugares donde llegaban. Ese era precisamente el caso de los colombianos de Sherbrooke. Nuestro espertis en el área de las ciencias sociales, nuestra formación pedagógica y nuestra experiencia en la vida comunitaria en Colombia, adquirieron en esas circunstancias un gran valor, ya que se convirtieron en una herramienta eficaz en la solución de los conflictos de la comunidad colombiana de la ciudad. Por iniciativa de algunos compatriotas que habían sido dirigentes estudiantiles, defensores de derechos humanos, dirigentes comunitarios y gremiales organizamos un grupo de trabajo, que fue apoyado por la Universidad de Sherbrooke, el Gobierno municipal, Provincial y Federal, cuyo objetivo era el de contribuir a la integración dinámica y pacífica de los colombianos en la región de la Estrie. El grupo se dio a la tarea de organizar y desarrollar diversas actividades: talleres, conferencias, ciclo de cine colombiano, y fiestas, entre otras. Este grupo de trabajo: la “Asociación Cultural de Colombianos en la Estrie, ColombieEstrie’’, se consolido con el paso del tiempo y se ha convertido en una de las organizaciones comunitarias de origen inmigrante más reconocidas de esta región de Quebec. Mi esposo y yo fuimos coo-fundadores de ella y yo formé parte de la administración durante todo el tiempo que viví en Sherbrooke. Resulta increíble pero el trabajo de esta organización es considerado como un referente en materia de integración de los inmigrantes por parte de las autoridades locales, así como por otros organismos comunitarios de Sherbrooke.

Nuestro traslado a la ciudad de Montreal, tuvo que ver con nuestro ingreso a la universidad, como ya lo mencioné anteriormente. Con el tiempo terminamos involucrados igualmente en el trabajo comunitario. Nuestra experiencia nos ha conducido a participar activamente en varios intentos de estructuración de un organismo comunitario colombiano, que promueva el desarrollo y la integración activa de la comunidad colombiana de Montreal. A partir de ese trabajo comunitario mi esposo y yo pudimos conocer a fondo las problemáticas que afectan a los colombianos residentes en la provincia y gran parte de esa experiencia de terreno fue recogida en su tesis de maestría en Historia, donde se reconstruye la historia de la inmigración colombiana en la provincia de Quebec desde la llegada del primer colombiano hasta el año 2012. Esa tesis fue calificada con la mención “excelente”. Los intentos de organización de la comunidad colombiana en Montreal no han sido tan fructíferos y el asunto resulta complejo. Esta es una ciudad que acoge un mayor número de inmigrantes y hay grupos étnicos procedentes de muchos países del mundo. Los colombianos que habitan la ciudad están dispersos, llegaron por diferentes motivos y son socialmente más diversos. Las actividades que se desarrollan tienen un carácter más puntual.

@Esperanza Sanchez Espitia

Seguimos involucrados en el trabajo comunitario al interior de “La Comunidad colombiana de Montreal” de la cual soy co-fundadora, organismo al interior del cual sigo desarrollando un trabajo en equipo y de manera individual. Por diversas razones, desde diferentes perspectivas la comunidad colombiana ha sido uno de mis temas objeto de investigación.

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Desde otra perspectiva mi incursión en el trabajo comunitario: debo resaltar que siempre ha sido a modo de voluntariado, me ha llevado a ser parte activa de “La Fundación LatinArte”. Este es un organismo que trabaja a favor del reconocimiento del talento de los artistas de origen latinoamericano en Montréal. Su labor ya es reconocida no solo por los actores de la cultura latinoamericana de la ciudad sino por los organismos culturales quebequenses, que hoy destacan su labor y lo consideran como la principal ventana de la cultura latinoamericana en Montréal. Además de mi labor como latinactiva, como nos identifica Angela Sierra, la directora de LatinArte, he contribuido con la creación de un espacio al interior del festival, que realiza este organismo anualmente. Mi experiencia académica y el contacto con la comunidad científica me han permitido conocer personalmente a investigadores latinoamericanos que trabajan en diferentes campos de las ciencias y a la comunidad latinoamericanista de las universidades quebequenses. Con el objeto de promover sus trabajos y permitirles un espacio de interacción con nuestra comunidad y el público en general, mi esposo y yo dimos origen en el seno de LatinArte al “Coloquio de las Américas”. Esta actividad celebró en 2016 su sexta versión, y se ha venido desarrollando en asociación con el Department of Languages, Literatures, and Cultures and the Latin American and Caribbean Studies Program (LACS) at McGill University. Mi función es la de coordinar el Coloquio a nivel interinstitucional. Este ejercicio ha permitido dar a conocer las investigaciones científicas que adelantan los investigadores sobre América latina o sobre los latinos en Canadá y ha facilitado el dialogo de saberes entre pares académicos. Igualmente, en este espacio ya les hemos rendido homenaje a varios científicos latinoamericanos que han trabajado en las universidades quebequenses desde la década de 1960 y a latinoamericanistas canadienses.

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En el plano comunitario mi implicación más reciente ha sido la coordinación metodológica y el apoyo académico en la organización del “Primer Foro de la hispanidad”, realizado en la ciudad de Montreal, el cinco de noviembre de 2016. El organismo “Hispanidad-Quebec”, surgió de la iniciativa de un grupo de actores comunitarios de origen hispano de Montreal. Su finalidad es la de fomentar la unidad, solidaridad y participación de los hispanos que habitamos en la provincia de Quebec. El foro nos ha permitido de identificar los problemas que afectan el proceso de inserción de la comunidad a la sociedad de acogida y proyectar la búsqueda de soluciones, así como resaltar los aportes a esta sociedad, fomentar el intercambio cultural entre nuestra comunidad y la sociedad de acogida. En su primera edición el Foro contó con la participación de actores activos de la comunidad hispana, un gran número de Cónsules de los diferentes países hispánicos y de la comunidad científica.

Bien, culminada esta etapa de mi vida, la obtención del título de doctor en Estudios urbanos, la vida académica continúa. El hábito de dedicación por años a la investigación, a escribir y a trabajar está presente. Hay muchas ideas y varias investigaciones por hacer, lo que falta es el apoyo económico para continuar…

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En cuanto a mi rutina, esta no tiene mayor variación. En el momento prosigo en la investigación y me dispongo a la redacción de un libro que espero sea publicado el próximo año.

El mensaje que deseo dejar va dirigido a todos sin excepción, a los adultos y a los jóvenes, no únicamente a las nuevas generaciones. Para mí todos tenemos derecho a crecer como personas, aprender nuevas cosas, enriquecer nuestros conocimientos, explorar nuevos caminos, aspirar a vivir mejor, a disfrutar de lo que el medio nos ofrece, a ser creativos. Personalmente si hubiese pensado que lo que este país me podría ofrecer estaba dirigido únicamente a las nuevas generaciones, nunca habría adelantado el programa de doctorado en Estudios urbanos y obtenido el grado de philosophiae doctor (PhD).

Muchas gracias!

PhD Reina Victoria VEGA VEGA

reinavg354@gmail.com

 

 

 

One thought on “Una historia de vida apasionante

  1. Orgullo y valentia de la mujer colombiana. Siempre cumpliendo tus sueños altruistas. Canadá te abrio los brazos y te dio la oportunidad de seguir con tus vida de mujer berraca. Gracias doctora . Abrazos

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